III Duque de Alba

Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III Duque de Alba de Tormes, fue un noble, diplomático español y uno de los militares mas brillantes de la historia de España.

Fue el hombre de mayor confianza y obediencia del Rey Carlos I y de su hijo y sucesor, Felipe II.

Considerado por los historiadores como el mejor general de su época y uno de los mejores de la historia, se distinguió especialmente en la Jornada de Túnez, participando en la victoria de Carlos I sobre el pirata otomano Barbarroja, que devolvió el predominio de la Monarquía Hispánica sobre el occidente del Mar Mediterráneo, y en batallas como Mühlberg (1547),en la que el ejército del emperador Carlos I venció a los príncipes protestantes alemanes. Eternizó su memoria reprimiendo la rebelión de los Países Bajos, donde actuó con gran rigor castigando a los rebeldes, y derrotando totalmente a las tropas de Luis de Nassau en la Batalla de Jemmingen y a Guillermo de Orange en la Batalla de Jodoigne en los primeros momentos de la Guerra de los 80 años. Coronó su carrera ya anciano con la crisis sucesoria de Portugal de 1580 venciendo a las tropas portuguesas del pretendiente Antonio, prior de Crato en la Batalla de Alcántara y conquistando ese reino para Felipe II. Gracias a su genio militar, España logró la unificación de todos los reinos de la península Ibérica y la consecuente ampliación de los territorios de ultramar.

Su dura represión hacia los protestantes era muy dura, como hemos comentado anteriormente. En una ocasión , cerca de 20.000 hombres de armas con toda su impedimenta tomaron asiento en Bruselas. Nada más llegar, los condes de Egmont y Horn, cabecillas de la rebelión, serian ajusticiados sin más preámbulos. Los holandeses a sus hijos les decían: ¡Duérmete niño, que viene el Duque de Alba!. Demostrando esto, el terror que infundía en los Países Bajos.

El Duque de Alba, ya viejo y cansado del ejercicio de defender las fronteras lejanas de España su última voluntad fue expresamente pedida al rey por correo confidencial y enviado a uña de caballo, sería la de morir abrazado a su mujer.

No pudo ser, el correo no llegaría a tiempo a su destino y el duque de Alba moriría en Lisboa el 12 de diciembre y con la expresa petición de que dispusieran su cuerpo antes del último acontecer, mirando hacia España.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s